Análisis comarcal de la competitividad económica en Euskadi
DINAMISMO COMARCAL Y ARTICULACIóN TERRITORIAL
DE EUSKADI
"Análisis comarcal de la competitividad económica
en Euskadi"
Prof. Dña. MIREN LARREA ARANGUREN
Universidad de Deusto. Donostia-San Sebastián.
Aunque parezca paradójico, es preciso iniciar este
resumen cuestionando el título del mismo, que es a su vez el título
de la ponencia presentada. ¿Tiene sentido un análisis comarcal de
la competitividad? Krugman (1994b, 1996) advierte del peligro que
supone un traslado abusivo del concepto de competitividad desde
el ámbito de la empresa al de las naciones y afirma que la preocupación
por la competitividad desde la perspectiva empírica carece de base.
En su opinión las que compiten son las empresas, y no las naciones,
por lo que podríamos argumentar que tampoco compiten las comarcas.
Es por ello necesario sentar al menos dos de las bases sobre las
que se asientan las reflexiones presentadas.
En primer lugar, se ha considerado siguiendo a
G.Becattini (1979), que el territorio no es tan sólo un marco de
la economía, sino un recurso económico. En este sentido, la calidad
del territorio es lo que permite a una tecnología cruzarse con una
determinada cultura; a las empresas encontrar un ambiente específico,
al mercado traducir la competencia en cooperación; y a la economía,
movilizar a la sociedad y las intenciones de cada uno de sus miembros.
Consecuentemente, el pensamiento económico que se priva de la dimensión
territorial pierde el eslabón que posibilita estas conexiones. Este
concepto de calidad del territorio, que incide en la competitividad
de las empresas localizadas en el mismo gracias a las conexiones
que posibilita, es el que se ha pretendido recoger en el título.
La segunda pregunta a plantear sería: ¿Pero por
qué las comarcas? Siguiendo a los autores de la escuela italiana,
para analizar esta calidad del territorio es necesario definir un
subsistema productivo y social territorialmente delimitado. Sin
duda, pueden definirse varios niveles territoriales en los que estos
subsistemas interactúan, pero la delimitación del ámbito en el que
las personas viven y trabajan a diario permite detectar áreas en
las que estas interacciones son más densas. En la CAPV la división
territorial que más se acerca a este concepto es el área funcional,
que se aproxima en gran medida a lo que habitualmente entendemos
por comarca.
Por lo tanto, lo presentado no es tanto un análisis
comarcal de la competitividad como un análisis de los factores comarcales
que inciden en la competitividad de las empresas.
Es posible en este marco definir variables cuantitativas
que intenten medir de alguna forma esta calidad del territorio,
de hecho, lo hemos intentado en Aranguren, Larrea y Navarro (2003).
Sin embargo, una de las conclusiones del estudio es que la aportación
del territorio a la competitividad de las empresas está basada en
gran medida en intangibles, que presentan una dificultad considerable
de medición. Sobre estas bases cabe señalar una serie de ideas que
pueden ayudarnos a definir los principales retos que tenemos en
la CAPV para mejorar la calidad del territorio mencionada por G.
Becattini.
- Lo local y su desarrollo, que inciden en la calidad del territorio,
no están reñidos con la globalización. Es más, el resurgimiento
del interés por lo local responde en parte a la necesidad de entender
los procesos de globalización. Debemos desterrar la percepción
del desarrollo local como procesos aislados, desligados de las
grandes tendencias actuales.
- La CAPV no es homogénea en relación con las características
del territorio para la actividad empresarial. Debemos ser capaces
de entender las dinámicas locales y reaccionar ante ellas.
- Empiezan a generarse en torno al concepto de capital social
líneas de trabajo orientadas al desarrollo local que facilitan
el análisis y mejora de intangibles que inciden en la competitividad
de las empresas.
- La formación y la gestión del conocimiento deben ser pilares
importantes en el desarrollo local, ya que inciden directamente
en la calidad del territorio.
- Actualmente no estamos formando para el desarrollo local, ni
por lo tanto para la mejora de la calidad del territorio que permite
mejorar la competitividad de las empresas.
Para finalizar, retomamos la cita de Becattini (1979) para afirmar que aunque nuestro pensamiento económico se ha privado frecuentemente
de la dimensión territorial, el territorio como recurso económico
se está incorporando progresivamente a la reflexión y el análisis
académicos. Y a los que de alguna forma nos corresponde participar
en esta labor, nos consuela constatar que podemos encontrar en la
CAPV ejemplos de comarcas que han sabido desarrollar la calidad
de su territorio llevando a la práctica lo que a nivel teórico no
habíamos sido capaces de conceptualizar.